Formación presencial

¿Qué se entiende por formación presencial?

La formación presencial es aquella que se lleva a cabo cuando uno o varios formadores interactúan de forma síncrona en un aula con el alumnado. Las tecnologías de la comunicación y la información permiten que este tipo de formación pueda realizarse a través de forma virtual, a través de sistemas telepresenciales.

En formación presencial, el alumnado y el profesorado interactúan de forma oral y cara a cara, compartiendo el mismo espacio (físico o virtual) y el mismo tiempo.

Ventajas de la formación presencial

La formación presencial presenta una serie de ventajas muy claras frente a la formación online:

  • El contacto directo entre formador y alumno aumenta la comprensión de los mensajes y, por tanto, la adquisición de competencias.
  • La resolución de las dudas en el aula es rápida, dado que el formador está a disposición del alumnado durante todo el tiempo.
  • Se adapta a todo tipo de alumnos, tanto si su nivel formativo es alto como bajo. Asimismo, permite impartir todo tipo de contenidos.
  • Facilita el desarrollo de habilidades prácticas y de relación.

Aspectos clave de la formación presencial

Para que la formación presencial de personas adultas se realice forma eficente, es imprescindible tener en cuenta una serie de aspectos básicos:

  • La selección adecuada del docente (formador o profesor), que será la persona encargada de llevar a cabo la formación, seleccionando las estrategias didácticas adecuadas y planificando las actividades en función de los objetivos y el grupo destinatario. Debe ser experto en la materia, y además ser capaz de comunicarse y relacionarse adecuadamente con los alumnos.
  • El alumno, que debe adquirir las competencias que  necesita para su desarrollo personal y profesional. La selección del alumnado clave en una acción formativa. Es necesario tener en cuenta su nivel inicial de conocimientos, sus necesidades, expectativas motivaciones e intereses que le mueven para realizar una acción formativa determinada.

Es importante que el grupo destinatario sea lo más homogéneo posible en cuanto a  nivel de conocimientos.

  • Los objetivos que se deben alcanzar en la formación presencial: cualquier acción formativa debe planificarse y responder a unos objetivos o necesidades concretos.

Un objetivo expresa qué va a saber hacer el alumno al finalizar una sesión o la acción formativa. Debe ser medible, alcanzable y evaluable, y conocido por el alumno antes del inicio de la formación.

  • Los contenidos de la formación presencial que se deben impartir y serán la base para crear las competencias en el alumno y que alcance los objetivos.

Una competencia es el conjunto de conocimiento –saber-, habilidades-saber hacer-  y actitudes-saber ser- que se ponen en marcha para llevar a cabo una tarea.

En formación presencial de personas adultas, los contenidos adecuados deben combinar la teoría (saber) con la realización de actividades prácticas (saber hacer) y de relación (saber ser), que permiten que el  alumno se sienta protagonista de su formación y, a la vez, incrementan la adquisición de conocimientos.

  • La metodología de la formación presencial, es decir, el conjunto de técnicas que se utilizan para transmitir los contenidos de la acción formativa. Esta metodología tendrá en cuenta las características del grupo de alumnos, los contenidos, el tiempo disponible, los recursos con los que se cuenta, etc.

Siempre que sea posible, se aplicarán métodos activos y participativos. De esta forma, se aumenta la implicación del alumno y éste puede experimentar y comprobar que está alcanzando los objetivos.

  • La interacción de la formación presencial que se produce en el aula. Para la formación presencial se desarrolle de forma adecuada, el docente tener unas habilidades de comunicación y relación mínimas, siendo capaz de crear un clima agradable de trabajo y aprendizaje.
  • Los recursos didácticos: en formación presencial, es muy importante la correcta selección de los recursos (vídeo, transparencias…), así como la variación de los mismos para captar y mantener la atención del alumno. Es el formador debe especificar cuáles necesita y comprobar que están disponibles antes de comenzar cada sesión.
  • Las condiciones del aula: tamaño, iluminación, ventilación, distribución de las mesas…, así como el tiempo disponible y la distribución de horarios.
  • La evaluación. Independientemente de la modalidad de formación, es imprescindible medir cuál es el grado de consecución de los objetivos por parte del alumno, tanto a lo largo del curso como una vez finalizado el mismo.

Estos son los puntos básicos que se deben tener en cuenta a la hora de impartir formación presencial Cada acción formativa debe planificarse de forma muy cuidosa, teniendo en cuenta, como mínimo, los aspectos recogidos en este artículo. De esta forma, se minimizan los “cabos sueltos” y se asegura el éxito del proceso.