Formación en la empresa

Los cambios continuos en el entorno obligan a las empresas a adoptar medidas que les permitan ganar competitividad. Aquellas empresas que no logran responder adecuadamente a los retos estarán abocadas al fracaso.

Las empresas que aceptan positivamente el desafío deben considerar la formación de sus trabajadores como una variable de gran importancia estratégica.

La formación en la empresa es un medio excelente para anticiparse a la evolución de las competencias profesionales precisas para responder a las exigencias de los clientes, implicar al personal en los procesos de calidad y desarrollar la creatividad mediante la mejora continua de los procesos.

La formación es un potente instrumento para conseguir adaptarse a una economía en constante cambio.  Permite la adquisición de habilidades, destrezas y conocimientos e, incluso, puede contribuir a la modificación de actitudes.

Para diseñar con éxito un plan de formación, es imprescindible que la empresa analice previamente cuáles son las circunstancias en que compite la empresa, las líneas estratégicas que guían sus planes de acción, la cultura empresarial y el clima laboral.

¿Cuáles son los principales factores que hacen imprescindible la formación en la empresa?

Tal como se ha señalado, una empresa necesita formar de forma continua a sus trabajadores porque está inmersa en un entorno dinámico y cambiante, compitiendo en un mercado global sin límites geográficos en el que debe mantener su competitividad si desea tener éxito.

Esta competitividad no está ligada únicamente a los costes asociados al servicio que preste la empresa (personal, maquinaria, alquileres..), sino a su capacidad para comprender el contexto en el que se mueve y a su flexibilidad anticiparse.

Los principales factores que provocan la exigencia del cambio, y por tanto, la necesidad de llevar a cabo formación en la empresa,

  • Los avances tecnológicos.
  • La internacionalización de los mercados.
  • El cambio en las necesidades del cliente.
  • El crecimiento de la competencia.
  • Las exigencias de mayor calidad.
  • Las fusiones y adquisiciones de empresas.
  • Los nuevos sistemas de producción.
  • El impacto medioambiental.
  • La normativa vigente.

La cultura en la empresa y la formación en la empresa

Para que sea posible implantar un sistema eficiente de formación en la empresa, se requiere previamente la existencia de una cultura apropiada. La cultura de la empresa y la formación están íntimamente dado que se focalizan hacia el mismo objetivo: el factor humano.

 En este sentido, la formación en la empresa puede establecerse de dos formas distintas:

  • Como integrante de la cultura actual de la empresa.
  • Como instrumento generador y dinamizador de una nueva cultura.

Los componentes de la cultura en la empresa son:

  • El comportamiento de las personas en el seno de la empresa: la relación entre los trabajadores, la comunicación…, en definitiva, su conducta.
  • Las normas que se establecen en los grupos de trabajo, y las que se establecen en relación a los clientes externos: clientes, proveedores.
  • Los valores de la empresa.
  • La política de la empresa, su filosofía.
  • Las reglas de juego internas, las costumbres, las formas de relación…  

 

Cuando la cultura de empresa es impermeable a cualquier influencia innovadora y que no se adapta a los cambios en el entorno, la empresa se dirige hacia el estancamiento y, probablemente, hacia su cierre.

 

La formación en la empresa, beneficiosa para la empresa y el trabajador

La formación en la empresa es una de las herramientas que se debe poner en juego para conseguir que las personas y los equipos generen productos y servicios que satisfagan las expectativas y exigencias de los clientes y que el trabajo se desarrolle en un ambiente propicio para maximiza la productividad y acorde con la cultura empresarial.

Para el trabajador supone un medio para lograr el éxito en su proyecto profesional personal, evolucionar profesionalmente e incrementar su empleabilidad.

Tanto para la empresa como para los empleados es un instrumento que permite adquirir la capacidad para aprender más rápido que sus competidores.

La formación en la empresa es esencial para responder a los retos que tienen que asumir tanto la empresa como las personas que la integran, y probablemente, la única ventaja competitiva duradera.

 

Qué se entiende por formación en la empresa

La formación en la empresa se puede definir como un proceso planificado dirigido a eliminar las carencias entre el perfil profesional que una persona tiene y el perfil competencial del puesto de trabajo.

El análisis de estas carencias da lugar a las necesidades de formación:

  • Necesidades de formación a corto plazo: la diferencia entre los perfiles actuales de las personas y del puesto de trabajo que ocupan. Requiere actuaciones inmediatas.
  • Necesidades de formación a medio plazo: la diferencia entre los perfiles existentes y los que se consideran como necesarios en el futuro próximo.

A partir de las diferencias detectadas, se planteará cuál es la estrategia que la empresa debe seguir para crear en los trabajadores las competencias necesarias, diseñando la planificación de la formación a corto y medio plazo.