Formación bonificada en la empresa

La formación bonificada en la empresa es un instrumento clave en las empresas para a incrementar su competitividad y productividad, ya que tiene como finalidad desarrollar las competencias de sus trabajadores.

Para facilitar la realización de formación bonificada en la empresa, todas las empresas con trabajadores por cuenta ajena disponen de una ayuda económica, que se hace efectiva mediante bonificaciones en las cotizaciones a la Seguridad Social.

La formación que se realiza utilizando esta ayuda, o crédito de formación, recibe el nombre de formación bonificada en la empresa, o formación programada por la empresa.

De este modo, la empresa puede decidir qué formación necesita y cómo y cuándo la va a realizar.

La formación bonificada en la empresa puede gestionarse de forma interna o bien delegando todos los trámites en una entidad organizadora.

Esta formación incluye los Permisos Individuales de Formación (PIF) que la empresa autoriza a un trabajador para que curse estudios con acreditación oficial, incluidos los títulos y los certificados de profesionalidad.

Bonificación del Permiso Individual de Formación: se bonifican los costes salariales (sueldo base, antigüedad, complementos fijos y pagas extraordinarias) de las horas laborales que el trabajador invierta en su formación, con un máximo de  200 horas por permiso y curso académico o año natural.

¿Qué tipo de formación bonificada en la empresa se  puede bonificar?

La formación bonificada en la empresa puede impartirse de forma presencial o a través de un centro virtual de formación (teleformación o elearning).

Cada una de estas modalidades está sujeta a una serie de requisitos comunes y otros particulares, referentes a la comunicación del curso, duración, número de alumnos por grupo, etc.

La modalidad seleccionada será la adecuada para cada acción formativa, así como para el grupo destinatario a quien va dirigida.

Para decidirse por una u otra modalidad, puede ser interesante tener en cuenta cuáles son las ventajas e inconvenientes de cada una de ellas.

Ventajas e inconvenientes de la formación presencial

La formación presencial presenta una serie de ventajas claras frente a la formación elearning:

  • La comunicación oral entre formador y alumno aumenta la adquisición del conocimiento y, por tanto, facilita la consecución de los objetivos formativos.
  • Permite transmitir mucha información al mismo tiempo a un grupo más o menos amplio (25 personas como máximo cuando hablamos de formación bonificada en la empresa).
  • Se adapta a todo tipo de alumnos, tanto si su nivel formativo es alto como bajo. Asimismo, permite impartir todo tipo de contenidos.
  • La formación presencial se hace imprescindible cuando se deben desarrollar determinadas habilidades o actitudes (por ejemplo, habilidades de comunicación en público).

En cuanto a sus inconvenientes, cabe destacar los siguientes:

  • Es rígida, dado que todos los alumnos deben estar en el mismo lugar al mismo tiempo.
  • Para grupos pequeños, su coste es elevado. Además, puede implicar el traslado a un lugar determinado, con los consiguientes costes en tiempo y desplazamiento.

Recordemos que el coste máximo financiable por hora y por alumno es de 9 euros cuando hablamos de formación básica y de 13 si se trata de formación avanzada.


  • La mayor carga de trabajo recae en el docente, por lo que alumno puede convertirse en un sujeto pasivo del proceso de formación.

Ventajas e inconvenientes de la teleformación

Las ventajas más notorias de la teleformación frente a la formación presencial son:

  • Flexilidad: está disponible 24 horas al día, 7 días a la semana. El alumno puede conectarse al centro virtual cuando lo desee o disponga de tiempo para hacerlo. Además, los límites geográficos no existen, permitiendo acceder a una mayor oferta formativa.
  • Ahorro de costes y tiempo, dado que evitan los desplazamientos y es posible alcanzar a un número de alumnos mayor que en formación presencial (hasta 80 alumnos por tutor cuando hablamos de formación bonificada en la empresa).
  • El grado de consecución de objetivos, si bien se suele producir de una forma más lenta que en formación presencial, suele ser más elevado. Esto se debe a que el alumno necesita realizar un esfuerzo superior para alcanzarlos, dado que no cuenta con la ayuda inmediata de un profesor a la hora de resolver dudas.

En cuanto a sus inconvenientes, cabe señalar los siguientes:

  • La soledad del alumno y la desmotivación: el alumno puede sentirse perdido cuando no dispone de los medios necesarios para resolver un problema, o se desmotiva si no alcanza los objetivos planteados.
  • Es preciso realizar una inversión inicial en el desarrollo de la plataforma de formación y los contenidos, ya sea por parte de la empresa impartidora o de la propia empresa formadora si decide poner en marcha su propio centro virtual de formación.
  • No se adapta a aquellos colectivos que no están acostumbrados a utilizar la tecnología.
  • Si bien la evolución constante de la tecnología hace que oferta de cursos de teleformación cada vez sea más amplia y especializada, no es adecuada para cualquier tipo de formación. 

Por ejemplo, sería muy difícil realizar un curso de formación bonificada en la empresa cuya finalidad fuera trabajar las habilidades de comunicación oral de un equipo en un departamento determinado.